Formación en competencias digitales e IA: el reto de las empresas españolas

Formación en Competencias Digitales - SKOLAE Formación

La transformación digital avanza a gran velocidad y está cambiando las competencias que necesitan las empresas. La expansión de la inteligencia artificial, el análisis de datos, el cloud, la automatización y la ciberseguridad está generando nuevas oportunidades, pero también plantea un desafío: contar con profesionales preparados para incorporar estas tecnologías a su actividad diaria.

España ha avanzado de forma significativa en la adopción tecnológica. En 2025, el 21,1 % de las empresas con 10 o más trabajadores utilizaba tecnologías de inteligencia artificial, frente al 12,4 % registrado en 2024. Además, el 44,3 % contrataba servicios de cloud computing de pago y el 16,8 % empleaba especialistas TIC. Sin embargo, la evolución tecnológica no depende únicamente de incorporar nuevas herramientas. También requiere desarrollar los conocimientos y capacidades necesarios para utilizarlas de forma eficaz.

Por ello, la formación en competencias digitales se convierte en un elemento esencial para acompañar la transformación de las organizaciones. Formar a los equipos permite actualizar conocimientos, facilitar la adopción de nuevas tecnologías y desarrollar capacidades relacionadas con ámbitos como la inteligencia artificial, los datos, la ciberseguridad, el cloud o la automatización.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en digitalizar procesos, sino en conseguir que las personas puedan aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología. Y por eso, las organizaciones necesitan identificar qué competencias requieren sus equipos, establecer prioridades y diseñar itinerarios de aprendizaje adaptados a los diferentes perfiles y necesidades del negocio.

La adopción tecnológica avanza más rápido que el desarrollo de competencias

Los últimos datos muestran una aceleración de la digitalización empresarial en España. Sin embargo, la incorporación de tecnología y el desarrollo de las competencias necesarias para utilizarla no siempre avanzan al mismo ritmo.

Esta diferencia resulta especialmente relevante con la inteligencia artificial. Adoptar una herramienta de IA no garantiza por sí solo una mejora de la productividad o de los procesos. Para obtener resultados, los profesionales necesitan comprender sus posibilidades y limitaciones, aprender a aplicarla a situaciones concretas de trabajo y utilizarla con criterios de seguridad y responsabilidad.

Esta necesidad no afecta únicamente a los perfiles tecnológicos. La inteligencia artificial, el análisis de datos y la automatización están llegando a áreas como Recursos Humanos, Finanzas, Compras, Marketing, Ventas, Operaciones o Atención al Cliente. Por ello, el desarrollo de competencias digitales debe extenderse a diferentes funciones y niveles de la organización.

El propio análisis de la situación española apunta a una estrategia de capacitación con distintos niveles: competencias digitales para el conjunto de la organización, formación aplicada a datos, automatización e IA para los perfiles de negocio y conocimientos especializados en áreas como cloud, ciberseguridad, datos o gobernanza de la inteligencia artificial para los perfiles técnicos.

La formación en competencias digitales como respuesta a la transformación

La tecnología seguirá evolucionando y, con ella, también lo harán las capacidades que necesitan las organizaciones. Por este motivo, la formación en competencias digitales no debería entenderse como una acción puntual vinculada a la implantación de una herramienta concreta, sino como un proceso continuo de actualización y desarrollo profesional.

Una estrategia eficaz debe partir de las necesidades reales de cada organización. No todas las empresas requieren las mismas competencias ni todos los profesionales necesitan alcanzar el mismo nivel de especialización. Mientras algunos equipos necesitan adquirir conocimientos básicos para utilizar nuevas herramientas digitales, otros requieren formación avanzada en inteligencia artificial, análisis de datos, cloud o ciberseguridad.

El objetivo es reducir la distancia entre la tecnología disponible y la capacidad real de las personas para utilizarla. Cuando la inversión tecnológica va acompañada del desarrollo de competencias, las organizaciones están mejor preparadas para integrar nuevas herramientas en sus procesos y trasladar su potencial a situaciones concretas de trabajo.

¿Qué competencias digitales necesitan actualmente las empresas?

Las necesidades de capacitación varían en función del sector, el tamaño de la empresa, su nivel de madurez digital y las funciones que desempeña cada profesional. Por este motivo, una estrategia de formación en competencias digitales debe partir de un análisis previo que permita identificar qué conocimientos necesita desarrollar cada colectivo.

No se trata de formar a toda la organización en las mismas tecnologías ni con el mismo nivel de profundidad. El objetivo es diseñar itinerarios adaptados a las responsabilidades y a la aplicación práctica que cada perfil hará de las herramientas digitales.

Competencias digitales para el conjunto de la organización

La digitalización afecta cada vez a más puestos de trabajo. Por ello, una parte de la formación debe orientarse a desarrollar una base común que permita utilizar las tecnologías con mayor autonomía, seguridad y criterio.

En este nivel pueden incluirse competencias relacionadas con la productividad digital, el uso de herramientas colaborativas, la gestión de la información, la protección de datos y la ciberseguridad, así como una comprensión básica de la inteligencia artificial y de sus aplicaciones en el entorno profesional.

La expansión de la IA generativa ha reforzado especialmente esta necesidad. Utilizar herramientas basadas en inteligencia artificial requiere comprender qué tareas pueden facilitar, cómo formular instrucciones eficaces, cómo revisar los resultados obtenidos y qué precauciones deben adoptarse al trabajar con información sensible.

Inteligencia artificial, datos y automatización para los perfiles de negocio

La transformación digital ya no es responsabilidad exclusiva de los departamentos de IT. Áreas como Recursos Humanos, Marketing, Ventas, Compras, Finanzas u Operaciones utilizan cada vez más herramientas de análisis de datos, automatización e inteligencia artificial.

Para estos perfiles, la formación debe centrarse en aplicaciones vinculadas a su actividad profesional. El objetivo no es convertir a todos los usuarios en especialistas tecnológicos, sino proporcionarles las competencias necesarias para utilizar la tecnología en situaciones reales de trabajo.

Esto puede implicar aprender a analizar y visualizar información con herramientas de Business Intelligence, automatizar determinadas tareas, utilizar la inteligencia artificial generativa para mejorar procesos o aprovechar soluciones como Microsoft Copilot para trabajar con mayor eficiencia.

Competencias tecnológicas avanzadas para perfiles especializados

Los equipos técnicos requieren un nivel de especialización diferente. Áreas como la ciberseguridad, el cloud computing, el análisis de datos, la inteligencia artificial, el desarrollo tecnológico o la gobernanza de la IA demandan conocimientos avanzados y una actualización continua.

La evolución de estas tecnologías hace que las competencias puedan quedar desactualizadas con rapidez. Por ello, la formación de los perfiles TIC debe plantearse como un proceso permanente que permita profundizar en nuevas herramientas, metodologías y ámbitos de especialización.

El informe de partida identifica precisamente una estrategia de capacitación en tres niveles: competencias digitales e IA para toda la organización; formación aplicada en datos, automatización e inteligencia artificial para perfiles de negocio; y especialización técnica en áreas como cloud, ciberseguridad, datos y gobernanza de la IA.

La brecha entre grandes empresas y pymes

El tamaño de la organización también influye en la adopción de tecnología y en su capacidad para desarrollar competencias digitales.

Las grandes empresas suelen disponer de más recursos, equipos especializados y estructuras internas para impulsar programas de transformación y formación. En cambio, las pymes pueden encontrar mayores dificultades para acceder a talento tecnológico, identificar sus necesidades de capacitación o dedicar recursos específicos al desarrollo de nuevas competencias.

Esta diferencia es especialmente relevante en España, donde las pequeñas y medianas empresas representan una parte fundamental del tejido empresarial. El análisis recogido en el documento señala precisamente la brecha entre grandes empresas y pymes como uno de los principales desafíos para el desarrollo de competencias TIC e IA.

Para una pyme, la formación en competencias digitales puede ser una vía para desarrollar capacidades internas sin depender exclusivamente de la contratación de perfiles tecnológicos especializados. La clave está en priorizar aquellas competencias que tengan una aplicación directa en el negocio y diseñar programas ajustados al nivel de partida de los equipos.

De la formación generalista a itinerarios adaptados a cada perfil

Una misma acción formativa difícilmente puede responder a las necesidades de toda una organización. Un profesional que comienza a utilizar herramientas de inteligencia artificial necesita un aprendizaje diferente al de un analista de datos, un responsable de ciberseguridad o un equipo directivo que debe tomar decisiones sobre la adopción de nuevas tecnologías.

Por este motivo, los programas de desarrollo de competencias digitales resultan más eficaces cuando se estructuran por niveles, funciones y objetivos.

Un posible enfoque sería:

  • Nivel transversal: competencias digitales, productividad, colaboración, ciberseguridad e introducción a la inteligencia artificial.
  • Nivel aplicado al negocio: inteligencia artificial generativa, automatización, análisis y visualización de datos y herramientas digitales específicas para cada función.
  • Nivel especializado: ciberseguridad avanzada, cloud, Big Data & Analytics, desarrollo tecnológico, inteligencia artificial y gobernanza.

Esta estructura permite avanzar desde una base común hasta niveles de mayor especialización y facilita que la inversión en formación responda a las necesidades reales de cada equipo.

Cómo diseñar una estrategia de formación en competencias digitales

La incorporación de nuevas tecnologías no genera resultados únicamente por disponer de las herramientas adecuadas. Para que la transformación digital se traduzca en cambios reales en la forma de trabajar, es necesario acompañarla de una estrategia de desarrollo de competencias.

Una estrategia de formación en competencias digitales debe partir de los objetivos de la organización, analizar el nivel de conocimiento de los equipos y establecer prioridades. A partir de este diagnóstico, es posible diseñar itinerarios adaptados a los distintos perfiles y evaluar posteriormente la aplicación de los conocimientos adquiridos.

Identificar las competencias necesarias

El primer paso consiste en determinar qué capacidades necesita la organización para alcanzar sus objetivos actuales y futuros.

Si una empresa está incorporando soluciones de inteligencia artificial, por ejemplo, deberá analizar qué profesionales necesitan adquirir conocimientos básicos sobre su funcionamiento, quiénes utilizarán estas herramientas en su actividad diaria y qué perfiles requieren una especialización más avanzada.

El mismo enfoque puede aplicarse a ámbitos como la ciberseguridad, el análisis de datos, el cloud computing o la automatización. Relacionar las prioridades tecnológicas con las competencias necesarias permite orientar la formación hacia necesidades concretas y evitar programas demasiado generalistas.

Evaluar el nivel de partida de los equipos

Antes de diseñar un itinerario formativo, conviene conocer los conocimientos y la experiencia previa de los participantes. Las evaluaciones iniciales, los cuestionarios de autodiagnóstico, las entrevistas con responsables de equipo o el análisis de las funciones de cada puesto pueden ayudar a identificar diferentes niveles de competencia.

Este diagnóstico permite establecer objetivos de aprendizaje realistas y crear grupos más homogéneos. También ayuda a evitar dos situaciones frecuentes: ofrecer contenidos demasiado básicos a profesionales con experiencia o plantear programas avanzados sin que exista una base previa suficiente.

Diseñar itinerarios formativos adaptados

Una vez identificadas las necesidades y el nivel de partida, la formación puede estructurarse en itinerarios progresivos.

Por ejemplo, una organización que quiera impulsar el uso de la inteligencia artificial puede comenzar con una formación transversal sobre sus fundamentos, aplicaciones y uso responsable. A partir de esa base, puede desarrollar programas específicos para diferentes áreas de negocio y, posteriormente, ofrecer formación avanzada a los perfiles que necesiten una mayor especialización.

Este modelo también puede aplicarse a otras áreas de la formación tecnológica, como Microsoft, ciberseguridad, cloud, Big Data & Analytics, gestión de proyectos o desarrollo tecnológico.

El objetivo es construir un recorrido coherente en el que cada acción formativa responda a una necesidad concreta y contribuya al desarrollo progresivo de las competencias.

Combinar diferentes modalidades de aprendizaje

Las necesidades de formación no siempre requieren el mismo formato. La formación presencial, el aula virtual, el e-learning, los talleres prácticos o los programas de acompañamiento pueden combinarse en función de los objetivos, el contenido y las características de los participantes.

En competencias tecnológicas, la práctica adquiere una importancia especial. Trabajar con herramientas, resolver casos, realizar ejercicios y aplicar los conocimientos a situaciones cercanas al contexto profesional facilita la transferencia del aprendizaje al puesto de trabajo.

Por ello, más que elegir una única modalidad, resulta conveniente diseñar experiencias de aprendizaje adaptadas al tipo de competencia que se quiere desarrollar.

Cómo medir el impacto de la formación en competencias digitales

Medir únicamente la asistencia o la satisfacción de los participantes no permite conocer si una acción formativa ha generado un cambio real.

La evaluación puede incorporar diferentes niveles: adquisición de conocimientos, capacidad para aplicar lo aprendido, utilización efectiva de nuevas herramientas y evolución de determinados indicadores relacionados con los objetivos de la formación.

Por ejemplo, si una organización forma a sus equipos en análisis de datos, puede evaluar no solo el aprendizaje de la herramienta, sino también si los participantes son capaces de crear informes, interpretar indicadores o utilizar la información con mayor autonomía. En una formación sobre inteligencia artificial, puede analizarse la capacidad para identificar casos de uso, utilizar las herramientas de forma adecuada y revisar críticamente los resultados.

Definir estos criterios desde el inicio facilita el seguimiento y permite ajustar la estrategia de formación en competencias digitales a medida que evolucionan las necesidades de la organización.

El desarrollo de competencias digitales como proceso continuo

La velocidad del cambio tecnológico hace difícil considerar la formación como una acción aislada. Las herramientas evolucionan, aparecen nuevas aplicaciones y las funciones profesionales incorporan progresivamente nuevas capacidades.

Por este motivo, el desarrollo de competencias digitales requiere una visión a medio y largo plazo. Revisar periódicamente las necesidades, actualizar los itinerarios y ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje permite acompañar la evolución de los equipos y de la propia organización.

El desafío para las empresas españolas no consiste únicamente en adoptar inteligencia artificial, cloud, soluciones de ciberseguridad o herramientas de análisis de datos. El verdadero reto es desarrollar las competencias necesarias para integrar estas tecnologías en el trabajo diario y aprovechar su potencial.

En este contexto, invertir en formación en competencias digitales significa invertir en la capacidad de las personas para adaptarse, aprender y contribuir a la transformación de la organización.

Formación en competencias digitales adaptada a las necesidades de cada empresa

En SKOLAE Formación ayudamos a las organizaciones a desarrollar las competencias que necesitan para afrontar sus retos de transformación y evolución tecnológica.

Nuestra oferta de formación tecnológica abarca áreas como Inteligencia Artificial, Microsoft, Ciberseguridad, Cloud, Big Data & Analytics, Gestión de Proyectos y metodologías Agile, con programas adaptados a diferentes perfiles y niveles de conocimiento.

Desde acciones formativas concretas hasta itinerarios de desarrollo de competencias, el objetivo es adaptar la formación a las necesidades reales de cada organización y facilitar la aplicación de los conocimientos en el entorno profesional.

Porque incorporar tecnología es solo una parte de la transformación. Desarrollar las competencias para utilizarla es lo que permite convertirla en una capacidad real para la organización.

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